Hoy me he despertado y ya no soy el mismo.
Ayer como cada día fui al entrenamiento de fútbol, empezamos a las 19:00 de la tarde.
Comenzamos a dar unos pases, a tirar a puerta… A continuación, hicimos un descanso de 5 minutos para coger aire y después, seguimos entrenando.
Al cabo de un tiempo paramos a beber agua y en ese momento vi que mi entrenador me echaba unos polvos en la botella de agua. Le pregunté por qué los echaba y me contestó que eran para no tener agujetas al día siguiente. ¡Qué mentiroso!
A la mañana siguiente (es decir, hoy) me encontraba mal, medio dormido me metí en el baño y de repente al mirarme al espejo vi que ese no era yo.
Marcos Gallardo
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