7 de diciembre de 2020, 8:00 a.m, me desperté y me sentí como si hubiera pegado el estirón, tenía la sensación de llevar tres capas de ropa pero al abrir los ojos me percate de que lo que había en el espejo no era yo; era enorme, peludo, tenía bigotes desmesurados, no dejaba de emitir ruidos extraños con los dientes. Me había convertido en un hámster.
"¿Que me ha sucedido?", pensé.
Solo recuerdo estar en casa de mi amiga Sandra, de su hámster llamado Mini, jugar con él, acariciarlo y recibir un pequeño e intenso mordisco de este roedor: estoy atando cabos.
Mi instinto me hizo ir al patio a picar algo y pensar con mayor claridad al aire libre. La sorpresa fue encontrarme a alguien igual que yo, que también se había convertido en un hámster, ella era Sandra.

Hecho por: Marta Gallego
ResponderEliminar