El hombre encapuchado

Todavía era de noche; yo descansaba en mi cama después de un día agotador. Desperté tras un leve dolor en el brazo; miré alrededor y lo que me encontré fue una gran sorpresa: toda mi habitación era enorme y yo había cambiado mucho. Estuve reflexionando sobre el día anterior. Recordé que estuve con un paciente extraño al que no se le veía la cara, debido a que se la cubría con un gorro negro. No le dí mucha importancia, pero ahora sospecho de aquel encuentro. Dejé de reflexionar y me centré en descubrir la manera de recuperar mi forma habitual. Me bajé de la cama e intenté salir de mi habitación. Diseñé una estrategia para escapar, pero no funcionó. Por suerte la ventana estaba abierta, algo extraño, ya que siempre la cierro antes de acostarme. Fui hacia ella, con mis ocho patas de araña. Me asomé y vi al hombre encapuchado. El mismo que asesinó a mi vecino.

Natalia

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