El estilo nunca se pierde

El estilo nunca se pierde



Una mañana como otra cualquiera, me desperté con la idea de ir derecha a desayunar una taza de leche acompañada de dos galletas maría , todo un ritual antes de prepararme para que mi madre me llevara al colegio, cuando me alarmé al ver mi extraña apariencia.


Al intentar incorporarme de la cama observé que mis largas y definidas piernas habían pasado a ser seis patatitas enanas. Además, lo que más me sorprendió fue el estampado de lo que sería mi nuevo cuerpo rechonchito, el cual era rojo con lunares negros, aquel estampadado que siempre elegía para vestir. Para remate no cabía en mi asombro al notar unas largas antenas encima de mi cabeza.


Mi frustración ante aquella situación hizo que me preguntara el motivo de aquel cambio del que no daba crédito.




Ángeles Sandoval Jaut





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