Demasiados cambios

Todo empezó cuando desperté. Era una mañana tranquila, el tiempo estaba calmado, era un día normal y corriente… hasta que me levanté para ir al baño y lavarme la cara. Nada más entrar me mire al espejo y grite. No era yo, me pellizque el brazo, me moje varias veces la cara pero no, no era ningún sueño. Me había convertido en un insecto, exactamente en una mariposa. Pero no en una mariposa normal, ¡no! me tuve que convertir en una mariposa del tamaño de una persona. Era un horror, quería volver a mi forma original lo antes posible. No tenía ni idea de cómo había acabado así, lo peor de todo era que como se lo iba a contar a mis padres o a mis amigos, no podía salir así a la calle, ni ir al instituto. En ese momento me puse a pensar cómo iba a ser mi vida de ahora en adelante. Todo iba a cambiar, si no conseguía volver a ser una persona otra vez mi vida se habría arruinado. De repente todos mis pensamientos fueron detenidos por un golpe mire hacia la puerta y alguien llama a la puerta. Eran mis padres, preguntándome porque gritaba vi el pomo girarse y del pánico me desmaye.



Adaya González Bermejo

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