Después de comer me fui a echar la siesta y a las pocas horas me desperté con dolor en las articulaciones, cuando abrí los ojos no era capaz de ver ni mis brazos ni mis piernas, intenté llamar a mis padres con todas mis fuerzas pero todos mis intentos resultaban en vano,¡No era capaz de articular palabra! Cuando fui capaz de levantarme vi que ya no era un adolescente de 13 años era una ardilla.
Cuando pasaron los días me fui acostumbrando a comer y almacenar (en mis mejillas) nueces también aprendí a manejarme con mis brazos diminutos, pero había una cosa que no era capaz de quitarme de quitarme de la cabeza. ¿Cómo me he transformado en ardilla?
Después de pensarlo un rato me di cuenta de que la tarde en la que me transformé había mentido a mis padres, ¿podría ser esto a lo que llaman karma?
Marta Vidaurreta Jiménez
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